La ley moral no coincide con las leyes de la naturaleza y de la inclinación, leyes de las que dependen nuestra felicidad, por lo que no necesariamente la persona buena va a ser feliz, o la mala infeliz. Kant consideró que cuando el fundamento de determinación de la voluntad (el motivo de la acción) es la felicidad, la conducta no es absolutamente moral (podrá ser conforme al deber pero no por deber). Sin embargo, no pudo olvidar el extraordinario valor que la felicidad parece tener en la esfera humana, valor que el propio Kant acaba reconociendo en su concepción del Sumo Bien como síntesis de virtud y felicidad.
Aquí les dejo unas frases de Kant:
El sabio puede cambiar de opinión. El necio, nunca.
El hombre es celoso si ama; la mujer también, aunque no ame.
La paciencia es la fortaleza del débil y la impaciencia, la debilidad del fuerte.
En las tinieblas la imaginación trabaja más activamente que en plena luz.
Dormía y soñaba que la vida era bella; desperté y advertí que la vida era deber.
El derecho es el conjunto de condiciones que permiten a la libertad de cada uno acomodarse a la libertad de todos.
Con las piedras que con duro intento los críticos te lanzan, bien puedes erigirte un monumento.
La felicidad no es un ideal de la razón, sino de la imaginación.
La libertad es aquella facultad que aumenta la utilidad de todas las demás facultades.


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